Las mirillas en la puerta

Hoy en día las cuestiones de seguridad están a la orden del día por lo que contar en la puerta con una mirilla que nos haga ver quien  está tocando a nuestra puerta se ha convertido más que en un lujo, en toda una necesidad latente y no es que seamos desconfiados sino que nos gusta tener las cuestiones de seguridad muy bien firmes para con esto poder evitar problemas de cualquier índole con personas ajenas a nuestra vida.

Cuando contamos con una mirilla en la puerta y queremos sustituirla debido a que ya no tiene buena visibilidad o simplemente sentimos que el modelo no queda con el tipo de puerta que tenemos pues simple y sencillamente tenemos que hacer algunas modificaciones para que ya no esté ahí, lo más común es quitar la antigua y colocar una nueva, así de simple. La única “dificultad” que se puede presentar es cuando queremos colocar una mirilla más grande de la que ya se tenía colocada puesto que cuando esto sucede se necesitará de una broca lima y de un taladro para hacer el orificio de la puerta un poco más grande de lo que ya está.

La situación anteriormente mencionada es muy difícil que se dé puesto que existe un tipo de mirilla muy común, que es la mirilla de latón, es la que está compuesta de dos cilindros y la mayoría de las casas cuenta con ella, por lo que una modificación se ve muy difícil que suceda.

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