Tapices para decorar nuestro hogar

tapicesNada extraños durante mucho tiempo, los tapices tuvieron su gran auge en los años 60 y 70 del pasado siglo. Sus orígenes, texturas, colores, formas y variedades son muy diversas y se relacionan con las culturas donde los tapices aún son parte de las creaciones más autóctonas de esas regiones.

Casi todas tienen un valor artístico, aun cuando son vendidos y comercializados en puestos típicos de suvenir para turistas, ya que suelen hacerse a mano, y con materiales usualmente naturales. Por eso su utilización como elementos decorativos tiene un impacto visual muy fuerte.

Particularmente prefiero los tapices rectangulares, y que pueda colgar en las paredes de forma vertical. Que sean del color del yute, de la fibra natural con la que fueron hechas, que se muestre con claridad la textura de esta material, así como los nudos y aplicaciones con los cuales se tejió el tapiz.

Los tapices prácticamente quedan bien en todos los lugares y sitios de la casa, si hay que tener en cuenta para su colocación el color de la pared, porque no debemos poner a competir la atención entre el color – textura de la pared y el tapiz en sí mismo. Tampoco se aconseja que la pared sea más protagonista que el propio tapiz. Por eso deberá valorizar donde ponernos, o cambiar el color de la pared, así como la reubicación de algunos objetos próximos a los tapices, sobre todo si son de gran tamaño, y me refiero a cuadros fundamentalmente.

En cuanto al amueblamiento si tiene características que conjuguen con el o los tapices sería ideal, como el color de la tapicería de los muebles, o la madera de estos, que se muestren en colores naturales, preferiblemente solo barnices.

También son hermosos los tapices de origen andino, los provenientes del Suramérica. La composición y rigor con el que son confeccionados en territorios donde la civilización inca floreció, como Perú, Bolivia y Chile, se tejen verdaderas obras de arte con siglos de tradición, tejidos, aun hoy, por auténticas tejedoras con métodos que casi no han cambiado en cientos de años. Elígeles son valiosos y estéticamente únicos.

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