Decoración en el arte y arquitectura paleocristianas

decoracion y arteLos exteriores de los edificios paleocristianos eran lisos y sin decorar; los interiores, por el contrario, estaban ricamente decorados con losas de mármol en los suelos y las paredes, frescos, mosaicos, cortinas y lujosos altares en oro y plata.

 La fragilidad de los frescos guarda relación con la escasez de los ejemplos que han conseguido subsistir desde la época paleocristiana como áreas bautismales hoy conservadas en la Art Gallery de la Universidad de Yale, Estados Unidos, de la época paleocristiana procedentes del templo de Dura-Europos, un antiguo enclave romano en Siria, es uno de los ejemplos mejor preservados. En Roma se conservan algunos frescos en el interior de las catacumbas; en la de Domitilla (siglo III) existen varios que incluyen escenas de la vida de Cristo y de la Virgen, de estilo lineal y áreas de color delimitadas.

En el siglo IV, empezó la gran tradición del arte musivo. Por todo el imperio, los mosaicos se emplearon para obtener un efecto de opulencia. En las basílicas, varios fragmentos de los paneles recorrían las diferentes naves sobre las arcadas de columnas que estaban consagradas a escenas del Antiguo Testamento o procesiones de santos. La arcada separa la nave del santuario —llamado arco triunfal— y corrientemente se cubre con mosaicos desde el suelo hasta el techo. La media bóveda del ábside se acostumbra a reservar para representaciones de Cristo, la Virgen y en el caso de iglesias dedicadas a los santos, al santo patrón.

 Igualmente los baptisterios y los mausoleos estaban decorados con mosaicos que representaban escenas u otros motivos convenientemente seleccionados. Los ejemplos más representativos se hallan en Italia e incluyen relucientes mosaicos, con predominio del azul y el dorado, como en la tumba de Gala Placidia en Ravena; otros ejemplos son la escena de la Transfiguración, testimoniada por San Apolinar, en el ábside de San Apolinar en Ravena, los 27 paneles que subsisten con escenas del Antiguo Testamento en Santa María la Mayor y los mosaicos de la bóveda, con muchísimos motivos paganos en el deambulatorio de Santa Constanza. Los bizantinos siguieron la tradición del mosaico y la convirtieron en una de las primordiales glorias del arte bizantino.

 Los manuscritos miniados lucen una calidad inusual. Quizá el más lujoso es el de Vienna genesis (Nationalbibliothek, Viena) que data del siglo VI, cuyo pergamino teñido de púrpura tiene páginas e ilustraciones dentro del estilo de la pintura romana. En la misma categoría hallamos en el siglo VI la Biblia de san Agustín (Fitzwilliam Museum, Cambridge, Gran Bretaña) enviada a los agustinos de Canterbury por el papa Gregorio I; nuevamente, la iluminación de las soberbias estructuras arquitectónicas, son de estilo romano.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*